Por: LN Andrea Dueñas Manjarrez, Nutrióloga de la Universidad La Salle Bajío
Cada 14 de noviembre, el mundo se une para conmemorar el Día Mundial de la Diabetes, una fecha que busca visibilizar la magnitud de esta enfermedad y fortalecer las acciones globales para su prevención y tratamiento.
La efeméride fue establecida en 1991 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de la Diabetes (IDF), en honor al nacimiento de Sir Frederick Banting, uno de los descubridores de la insulina.
Para el periodo 2024–2026, el tema central elegido por la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) es “Diabetes y bienestar”, con el lema “Rompiendo barreras, cerrando brechas”, que invita a reflexionar sobre las desigualdades en el acceso al diagnóstico y tratamiento. Este mensaje cobra especial relevancia ante el aumento sostenido de casos en todo el mundo y la persistente falta de cobertura sanitaria en comunidades vulnerables.
Una realidad que exige acción inmediata
La diabetes es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por la elevación anormal de Glucosa en la sangre debido a una deficiente producción o uso ineficaz de la insulina. Aunque sus tipos más conocidos son la diabetes tipo 1 (de origen autoinmune) y la diabetes tipo 2 (relacionada con factores de estilo de vida), ambas pueden generar complicaciones severas si no se controlan adecuadamente, como daños renales, visuales y cardiovasculares.
De acuerdo con el Atlas de la Diabetes de la IDF (2021), más de 537 millones de adultos viven actualmente con diabetes, y se estima que esta cifra podría ascender a 643 millones para 2030 y a 783 millones para 2045. En América Latina, la prevalencia continúa en ascenso; México ocupa el segundo lugar en la región de América del Norte y el Caribe.
Estas estadísticas no sólo reflejan una emergencia sanitaria, sino también una brecha social que demanda políticas públicas efectivas en materia de educación, prevención y atención médica.
Diabetes y bienestar: más allá del control glucémico
El bienestar de una persona con diabetes no depende únicamente de mantener sus niveles de glucosa dentro de rangos adecuados, sino de adoptar un enfoque integral que incluya alimentación equilibrada, actividad física regular, salud mental y acceso constante a servicios de salud. La OPS destaca que el apoyo familiar, la orientación profesional y la educación en salud son pilares para mejorar la calidad de vida de quienes viven con este diagnóstico.
Pequeños cambios pueden marcar grandes diferencias: aumentar el consumo de frutas, verduras y cereales integrales; preferir agua simple sobre bebidas azucaradas; realizar al menos 150 minutos de actividad física semanal; y acudir a revisiones médicas periódicas para un control oportuno.
Estas acciones, aunque simples, reducen de manera significativa el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y contribuyen al manejo adecuado de quienes ya viven con esta condición.
Para cualquier requerimiento, duda o comentario, quedamos a sus órdenes en los correos y teléfonos marcados.
Datos de contacto:
cmares@lasallebajio.edu.mx o gmonreal@lasallebajio.edu.mx
Tel. (477) 7108500 ext. 1201 y 1204
La fuerza de la comunidad y la responsabilidad compartida la lucha contra la diabetes no recae únicamente en los sistemas de salud, sino también en la participación activa de la sociedad. La prevención y el acompañamiento comienzan en el entorno más cercano: la familia, la escuela, los espacios de trabajo y la comunidad.
Fomentar hábitos saludables, crear entornos accesibles para la actividad física y promover una cultura de bienestar son pasos fundamentales para reducir el impacto de esta enfermedad.
En este sentido, las redes de apoyo, desde grupos vecinales hasta asociaciones civiles y centros de salud comunitarios, pueden marcar una gran diferencia. Compartir información confiable, realizar campañas locales de detección temprana y brindar apoyo emocional a las personas diagnosticadas son acciones concretas que fortalecen el tejido social y ayudan a construir comunidades más empáticas y saludables.
Una mirada hacia el futuro
El Día Mundial de la Diabetes 2025 no debe entenderse sólo como una fecha conmemorativa, sino como un llamado a la acción global. Las cifras nos recuerdan que el reto es enorme, pero también que cada decisión diaria puede marcar la diferencia. Adoptar estilos de vida saludables, apoyar la investigación y exigir sistemas de salud equitativos son pasos concretos hacia un futuro más justo y saludable.
Cuidar la salud no es una carga, sino una inversión a futuro. Hoy más que nunca, prevenir, educar y acompañar son las claves para construir una sociedad más saludable y equitativa.