Tras una vida dedicada a la educación de niñas y niños guanajuatense, la comunidad educativa celebró la jubilación de la maestra Graciela Pérez.

La ocasión se llevó en un ambiente de celebración al recordar los años dedicados a la docencia, su historia en cada aula, en cada escuela y en cada comunidad a la que llegó.

Y por otro lado, con tristeza porque se despide una Maestra que dejó huella imborrable en la vida de sus alumnos y alumnas, quienes la recuerdan como guía, consejera, amiga y ejemplo de vida.

Fue en la primaria “Sentimientos de la Nación”, en Irapuato, en donde se dio lugar a este homenaje, con la participación de directivos, padres de familia, exalumnos y estudiantes actuales.

Entre bailes, presentaciones artísticas y palabras llenas de gratitud, quedó claro que “la maestra Chelita”, como cariñosamente la llaman, no solo enseñó matemáticas, historia o español, sino que inculcó valores, sembró sueños y encendió en sus alumnos la curiosidad por aprender.

Juan Luis Saldaña López, delegado de la Región IV de la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG) habló con orgullo de la trayectoria de la Maestra.

“Hoy despedimos con gran orgullo a la Maestra Chelita, quien dedicó su vida a la educación. Ser maestra significa mucho más que enseñar a leer o escribir: es ayudar a que las niñas y los niños crezcan, se desarrollen y encuentren motivación cada día”.

A nombre de los padres de familia la señora Dulce Daniela Cervantes Mora señaló que se iba “el oro de la escuela”.

En su mensaje, la maestra Graciela Pérez emocionada y en compañía de hermanas, también docentes, así como de su hija e hijo, agradeció cada muestra de cariño y amor demostrado.

“Me despido de las aulas, pero nunca del corazón de quienes fui una luz en su camino”.